miércoles, 15 de febrero de 2017

Las Vendas de Raúl Pérez Torres


 

Descripción del relato

a)      Un hombre junto a una mujer, Juanita, están en un cuarto una noche, el hombre empieza a reflexionar sobre lo que está sucediendo en ese momento de intimidad entre ellos.  La mujer, Juanita, se está despojando de unas vendas sobre su cuerpo.  El hombre reflexiona sobre el pasado en común y pobre de ellos cuando eran niños en una ciudad de la sierra ecuatoriana, Quito (notado por la alusión al río que descendía del Pichincha y la Alameda). El hombre hace una reminiscencia de sus juegos de niñez.  El hombre luego regresa al presente, al cuarto donde la mujer, al parecer prostituta, no logra reconocerlo y cree de él un cliente más.

b)      El hombre ve una lavacara en el cuarto de la mujer, lavacara que las meretrices usan luego de la relación íntima con el cliente, y se recuerda de las aguas del carnaval de muchachos.  El escritor regresa al recuerdo de historias que compartían juntos, en medio de la escasez económica y sus intentos de ser vendedores ambulantes de globos en los carnavales. Revela al lector que el hombre la ha encontrado deambulando en los parques y ha contratado sus servicios para volver a verla una vez más.

c)       El hombre sigue asociando hechos actuales de la mujer con rastros del pasado. Ve a la mujer arreglando su ropa para lavar y se acuerda de como juntos se lavaban la “culpa original”, los recuerdos en la iglesia y la vida alrededor de ella destellando ingenuidad pura de niños inocentes y deseosos de una vida piadosa, sus travesuras infantiles y su complicidad.   El hombre sigue observando a la mujer en su cuarto y descubre al lector que la mujer ahora ya no tiene las curvas atractivas de antes, que engaña con los vestidos que trae encima a los clientes que la concurren aprovechando la oscuridad para ocultar un cuerpo ya casi cadavérico por la delgadez y la pobreza que ha cubierto a la mujer.

d)      El hombre sigue en el cuarto recordando a la mujer ya una niña avanzada en edad adolescente y cuando él empieza a desearla y la tuvo en su intimidad en una quebrada con la complacencia de ella.   Regresa el relato del hombre en el cuarto con la mujer y la describe con claridad ya envejecida y regresan sus pensamientos a recordar las veces que buscaban de jóvenes a tener intimidad escondidos del hambre y la pobreza en la que vivían. Describe el hombre la pasión juvenil de sus encuentros con la mujer traducida en versos y descubre que su alma se aprisionó en ella para siempre.  Que no podía olvidar las historias de ellos juntos soñando el mañana.  

e)      El hombre al final se descubre sufriente frente a la mujer que un día amó. Es bebedor, su madre ha muerto, su vida inestable y sin futuro cierto.  Ella un esperpento de mujer prostituida, envejecida y envilecida por la vida.

 Reconstrucción del orden lógico y cronológico de los acontecimientos  narrados

            1.    Juanita y el narrador se conocieron de niños, juntos compartieron en medio de la pobreza de sus respectivas familias en un sector pobre de la urbe quiteña. Jugaban juntos en el barrio, en sus calles.  Iban juntos a las quebradas a buscar zapallos, matas de toronjil, pepas de shanshi que las cambiaban en los mercados por jugos, entre las varias aventuras de niños que emprendían.

            2.    Seguían creciendo y juntos vendían globos para los juegos de carnaval, recogían helechos para llevar a la escuela, se peleaban con otros chicos.  

            3.    Solían ir a la iglesia a recoger agua bendita, rezar con inocencia.  Salían a comer dulces y melcochas juntos.  Eran cómplices en mentiras como cuando fingía enferma juanita para experimentar la ternura que nunca recibía de su familia.

            4.    El joven le regala a Juanita una trompeta destartalada y por esa época juvenil empieza a enamorarse de ella llegando a poseerse juntos en una quebrada y descubrirse amantes furtivos.  El joven quedaría prendido de la pasión que le despertaba Juanita.  Empezó a escribir versos y sus pensamientos nunca dejaron de desearla.

            5.    El narrador sigue creciendo y aprende oficios varios como forjador, tornero. Mientras el amor con Juanita crecía y trataban de pensar en un futuro juntos.

            6.    Ya adulto el protagonista y llevando una vida aparte, su mamá muere, se vuelve bebedor empedernido como su padre y tiene una vida inestable y solitaria, vive de un cuarto alquilando otro cuarto en otros barrios.

            7.    Juanita por su lado, se dedicó a la prostitución y ya envejecida engancha sus clientes por los parques de la ciudad cubierta de ropas que aparentan silueta, pero esconden un cuerpo escuálido sin belleza ni gracia.  Lleva a sus clientes a un cuarto de hotel precario.

            8.    Un día el hombre caminando embriagado se encuentra un día con Juanita por el parque la Alameda y se acerca a pedirle sus servicios, refresca los encuentros juveniles al verla y siente el fuerte contraste de lo que fue Juanita como compañía de su niñez: una pasión de su juventud con el cuadro de lo que Juanita estaba viviendo, quien a su vez no lo distinguía de ser un cliente más.

            9.    El hombre se lamenta inmensamente de ver a quien fuera un amor en su vida como una mujer acabada moral y físicamente y se pregunta en un monólogo interior: “por qué gladiadores caminos, por qué vastas soledades, por qué descabellados entuertos, por qué laberintos de múltiple pobreza venimos a dar a esta noche de espanto...”

             ¿Prolepsis/anticipaciones o analepsis/retrospecciones? 

El Narrador no entrega al lector un relato como una historia con una cronología secuencial de hechos.  En la construcción del cuento el autor hace uso consecutivo de la analepsis, de retrospecciones.  

La historia es contada por un narrador en primera persona, un hombre adulto, describiendo un momento que vive al encontrase con una prostituta acabada, y recuerda que ella fue una persona muy significativa en su vida desde su niñez y hace reminiscencias de su vida al verla.  En el relato el narrador realiza unas retrospecciones episódicas de cómo fue su relación con ella desde niños y luego jóvenes amantes.  Estas retrospecciones son insertadas en un monólogo interior que hace el narrador colocándolas en su relato como episodios que surgen en su mente mientras él sentado en la cama del cuarto contempla a la mujer despojándose de sus vestidos, de sus vendas como evento previo a la relación carnal que iban a tener.

Las correspondientes secuencias del texto serían:

-          Una relación de niños nacida de la vecindad del barrio en la urbe Quiteña de periferia social.

-          Un cariño que fue creciendo hasta volverse un amor juvenil.

-          Unos amantes furtivos que tratan de mantener su relación en medio del ambiente de pobreza y escasez que los rodeaba.

-          Unas vidas que cogen rumbos tristes como forma de vida.  Él un hombre inestable y bebedor, ella una mujer prostituida. Un ambiente sórdido los envuelve.

-          Un encuentro del hombre con la mujer se da en el ambiente de compra de servicios sexuales.  El hombre se horroriza de cómo llegaron sus vidas a vivir ese cuadro pobre y miserable. Lamenta profundamente en ver destruida moral y físicamente a la mujer que un día fue especial y única en su vida.

 

Pausas en la narración “Las vendas”

Son pausas en el relato, deteniendo el tiempo de la narración, los siguientes textos que usa el narrador para describir con más detalle las imágenes que poderosamente desea el escritor suscitar en la mente del lector:

 “a este cuarto donde sigues desmadejando vendas sin poder reconocerme en la penumbra mortecina que ha dejado tanto gesto repetido, tanto sudor de parejas precarias y marchitas que vuelven a la vida como un pequeño vómito, como un pequeño desliz, hipando a la muerte y a la resurrección entre dos carnes temblorosas”

 que te pondría paños frescos como los que te vas sacando mientras el puente se acorta y yo siento la desolación de dejarte ir sin haber atrapado tu concepto, culpable como todos de tu increíble desnudez, de tu secular despojo.”

 “esos senos ancianos que te llegaban a la cintura, esas fofas y desmadejadas nalgas puestas en libertad, esa sangre morada que se apretujaba a ti como una última venda, si hubiera tenido el valor de quedarme para darte mis recuerdos que te harían algún bien”

 “por qué gladiadores caminos, por qué vastas soledades, por qué descabellados entuertos, por qué laberintos de múltiple pobreza venimos a dar a esta noche de espanto”

 Elipsis en el relato

 Se encuentra una elipsis marcada en el relato cuando el escritor da un salto de tiempo en la narración, contando que el hombre y Juanita se amaban furtivamente y luego el relato sólo describe y muestra entre líneas que el protagonista y Juanita han caminado por senderos distintos en la vida, separados y que se han encontrado en una noche donde él ha solicitado sus servicios sexuales y ella no ha alcanzado a reconocerlo.  El escritor no explica en su relato cómo se llegó a tal estado en sus vidas: él ha llegado a ser un hombre solitario, bebedor, inestable; y ella una mujer deteriorada entregada a la prostitución callejera.  El relato deja a la imaginación del lector el deducir porqué los protagonistas se separan y llegasen a tal estado de deterioro en sus vidas.  

 Escenas de tiempo real de la historia

Si bien el relato es descrito como un monólogo narrado, y los diálogos entre los protagonistas no son desarrollados, se pueden identificar dos escenas donde el tiempo del discurso es más o menos equivalente al tiempo de la historia:

“vos abrías los ojos apesadumbrados y dejabas escapar estas palabras “mañana me he de morir, ¿no? mañana me he de morir”, entonces tu abuela hacía hervir agua en nuestro reverbero y te ponía paños calientes y te daba masajes en el corazón”

“donde vas desnudando tu esqueleto cansada de la rutina y de la angustia, de la densa y punzante falta de pan, aceptando esta penosa forma de culparme, diciéndome con una voz ronca que nunca conocía: “no se asuste amigo, de otra manera no engancho” y yo estoy paralizado al borde de la cama, entumecido de tus vendas fatales que se han ido enroscando en mi cuerpo Juanita, sin poder decirte que me cambié de barrio, que mi vida va siendo solamente un continuo cambio de cuarto, que mamá murió, que papá me ha pasado su copa como una herencia inigualable, que he logrado aplastar el futuro, aniquilarlo, responder al despojo, al desalojo de una manera estoica y babosa, y te miro Juanita al borde de una lágrima inútil como todo”

 

 Resumen en el relato

Las primeras frases de la narración en su introducción son un resumen de la obra:

“Yo no sé juanita por qué gladiadores caminos, por qué vastas soledades, por qué encabellados entuertos, por qué laberintos de múltiple pobreza venimos a dar a esta noche de espanto, a este espantajo de noche, donde te fuiste sacando las vendas ante el ojo perplejo y destartalado de una ventana de hotel y ante el patojo furor de este corazón que ya no suena.”

Una vez leído todo el cuento, se puede decir que el narrador empieza con un resumen de su obra con este primer párrafo y luego en los subsiguientes textos se dedica a explicar lo sucedido.   Las claves del resumen radican en:

 - La pregunta de inconformidad y frustración que se hace el hombre ¿por qué caminos venimos a dar a esta noche de espanto? muestra que la reflexión implica la idea de: qué hemos hecho de nuestra vida para estar en estos momentos tan desagradables cuando antes no lo eran así entre nosotros.

- El señalamiento de despojarse Juanita de sus atavíos en un hotel de mala muerte en esa noche indica su condición marginal y de prostituta.

- Indicar “este corazón que ya no suena” trae implícito que hubo un amor anterior en el tiempo entre ellos, o al menos del protagonista hacia ella, y en la actualidad ya no lo hay.

 

 Análisis en el relato

Toda la obra es en realidad un análisis que hace el protagonista, quien es el narrador en primera persona realizando un monólogo a lo largo del relato, donde el tiempo del discurso es mayor que el momento del encuentro del hombre mismo con Juanita, la prostituta, en un cuarto de hotel.  El protagonista está observando desde el filo de la cama a la mujer mientras esta se va desvistiendo, y mientras la observa en su mente empieza a lamentarse de lo que está viviendo en ese momento, y se pone a pensar y a recordar toda la relación que los unió con anterioridad desde niños y jóvenes.  El lenguaje abordado a lo largo del análisis que hace el narrador es con el uso frecuente de metáforas como recurso para describir el presente y el pasado vivido entre ellos.  El cuerpo de la obra se construye bajo un análisis que hace el narrador-protagonista desde que empieza hasta que termina el relato.

lunes, 9 de enero de 2017

Análisis temático y estilístico del cuento “A la deriva” de Horacio Quiroga


 

Introducción

“A la deriva” Es un relato de Horacio Quiroga que forma parte de la publicación narrativa Cuentos de amor de locura y de muerte, libro de cuentos publicado en 1917.  El autor hace un énfasis de la fatalidad en sus escritos y este cuento va en esta línea marcada por el autor.  En este relato se narra una historia en el marco descriptivo de un paisaje local a orillas del río Paraná.  

El argumento del cuento estriba cuando un hombre en la selva es mordido por una serpiente, con mucho sufrimiento intenta llegar a un poblado cercano navegando por el río en su canoa para pedir ayuda y muere en el intento. El núcleo del tema es el sufrimiento físico de un hombre.

 

Desarrollo y análisis temático - estilístico

Quiroga es un escritor modernista que no utilizaba en sus obras narrativas términos muy regionalistas, sino un castellano claro para definir su argumento en la obra.  El relato de este cuento está comprendido en tres partes sustanciales: la primera parte empieza con el hombre mordido por la serpiente, llega a su rancho sufriendo y coge su canoa para ir por ayuda al poblado TacurúPucú.  La siguiente parte describe al hombre con angustia y dolor gradual recorriendo en la canoa el río.  Recrudeciéndose su padecimiento, se desembarca en busca de su compadre Alves en el camino y no lo encuentra, regresa a rastras a la canoa nuevamente para seguir su viaje.  La parte final del cuento es cuando el hombre empieza a sentirse mejor y llega a su mente evocaciones de personas que conocía en esas localidades, empieza a delirar y muere.

Este relato es una narración en prosa muy elaborada que logra ser claramente descriptiva del suceso a contar.  El narrador es omnisciente y en momentos ingresa al alma del protagonista y cuenta los hechos como viviéndolos.  Empieza la historia con un hombre encontrándose accidentalmente con una víbora que lo muerde en el pie, con su machete acaba con la víbora y con el dolor creciente va inmediatamente a su rancho.  Allí con ayuda de su mujer Dorotea intenta calmar su dolor con licor, pero en su garganta la percibe como agua.  El escritor va describiendo el avance gradual de la gravedad de la mordedura, del pie tomando la pantorrilla, luego la pierna y llegando a la ingle con hinchazón y dolor. La descripción vívida que hace el escritor de la resequedad de la garganta y el vómito llevan al lector a interiorizarse en el sufrimiento del protagonista de la historia llevándolo a compartir la angustia del hombre que resuelve ir en su canoa a lo largo del río a buscar ayuda en el poblado más cercano. El escritor ubica un espacio y le inserta un tiempo al relato para asignar en la crónica la distancia a la que se encuentra el sufriente de su salvación “...lo llevaría antes de cinco horas a TacurúPucú”.

La hinchazón y el dolor siguen creciendo en el relato mientras el hombre continuaba navegando en su canoa para acercarse al poblado. El escritor aumenta la tensión de la narración dibujando un cuadro de angustia cuando el hombre a rastras en una orilla intenta buscar ayuda de un antiguo camarada de la zona, del cual nos avisa la historia que no se hablaban por un disgusto desde hacía mucho tiempo atrás pero frente al dolor y temor a morir recurre a él.  Este hecho muestra un elemento más al lector, el protagonista vivía solitario en su zona, puesto que la única opción a cinco horas del poblado era su compadre en un punto cercano con el cual desde hacía tiempo no se relacionaban.  El relato se va intensificando cuando el protagonista no logra contactar a su compadre y vuelve a la canoa deslizándose a la deriva en el río.  Allí el escritor suma la angustia del protagonista en su dolor físico con una descripción crepuscular del ambiente, pintando el paisaje con colores negros y lúgubres en medio de la imponente selva recorrida por el Paraná “fúnebremente el río [...] bordeadas de negros bloques de basalto [...] el bosque, negro también.  [...] la eterna muralla lúgubre [...] agua fangosa.  El paisaje es agresivo, y reina en él un silencio de muerte”.

El escritor da un salto de repente a mostrar una mejoría imprevista del protagonista, el lector se ve dirigido a tener a suspirar como diciendo “al fin...” y mira la lectura con esperanza nacida de la pulsión de vida que yace en todo ser humano.  El relato dice que “antes de tres horas estaría en TacurúPucú “ y el escritor lleva de la mano al lector a los pensamientos de vida del protagonista en recordar a otro compadre, Gaona, que lo verá en el pueblo, a su anterior patrón míster Dougald, pensamiento que se suceden mientras la sensación de dolor desaparece y el relato dibuja a la canoa deslizándose sobre un ambiente de un bello atardecer en “olor de “pantalla de oro” que destilaba “efluvios de azahar y miel silvestre”.  La canoa se desliza velozmente y el cuadro final del escritor es una canoa dando vueltas alrededor de un remolino del río con el protagonista sintiéndose mejor y recordando a su ex patrón en el tiempo de su reminiscencia, su mente trae a otros personajes de su historia y hace un esfuerzo por recordar cuándo los habría visto, se corrige en el tiempo en su mente y de repente da el hombre su último respiro y fallece describiendo el autor el movimiento lento de la mano del sujeto en un cuadro final de muerte precedida por el delirio.

 

Conclusión – impresión final

El autor nos lleva de la mano en esta historia a vivir la tensión de los diferentes episodios del sufrimiento de un hombre que intenta luchar para sobrevivir y al final nos hace sentir a los lectores como si tuviésemos esperanza y luego de forma rápida nos avisa que era una ilusión, que el desenlace era morir irremediablemente. Horacio Quiroga en este cuento modernista usa del lenguaje claro y conciso en una narrativa de descripción gradualmente intensa, que va creciendo con el relato hasta llegar a un clímax, luego una calma de los sucesos en espera de un desenlace feliz e inesperadamente un golpe de timón al momento mostrando la consumación trágica de los hechos.  El cuento de Quiroga, “A la deriva”, es un relato maestro intenso de unos sucesos descritos en un espacio corto de tiempo donde se puede sentir la piel y el alma sufrida de hombre agónico llevando al lector a un final sorpresivo y de resignación.

domingo, 8 de enero de 2017

Vanguardias literarias, logrando identificarlas en los autores hispanoamericanos


 

Las primeras vanguardias literarias que se presentaron a inicios del siglo anterior: el expresionismo, el cubismo, el futurismo, el dadaísmo, el ultraísmo, el creacionismo, el surrealismo, el estridentalismo y el impresionismo, avanzan hasta casi mediados del mismo siglo en Europa, y se manifiestan por esas mismas épocas en Hispanoamérica con diversos autores enmarcados en esas corrientes; escritores que  mostraron su percepción y sensibilidad con obras que rompieron los cánones de las escrituras de sus antecesores.  

La segunda década del inicio del siglo XX con la primera guerra mundial como conflicto de escalada mundial nunca antes visto, los regímenes fascistas y totalitarios en el mundo que luego devinieron, el posterior desangre del mundo en la segunda guerra mundial en la década de 1940 y el progreso industrial y tecnológico de la época, fueron el marco y telón de fondo para que escritores que racionalizaban su entorno intentaran “torcerle el cuello al cisne”,  queriendo mostrar una estética no convencional con sus letras y la forma de exteriorizar sus pensamientos, nacidos con aires de inconformidad frente a un mundo que aparentemente progresaba en las máquinas, en la producción, pero que mostraba así mismo serias contradicciones y retrocesos sociales.  

La mexicana Eva Lydia Oseguera en su publicación en el año 2000, Historia de la Literatura Latinoamericana, retrata una categorización de autores hispanoamericanos en estas vanguardias, no siendo una tarea muy sencilla por la evolución literaria de sus autores asignados a la corriente.   Propone también en su clasificación del capítulo de las Vanguardias: al neorromanticismo, el colonialismo, el neorregionalismo, el indigenismo, el criollismo, donde  queda mucho menos difícil categorizar las obras y sus debido a sus líneas bien marcadas en los autores.  Nos encontramos con cierta sorpresa con autores ecuatorianos en el listado de Osguera para las vanguardias: a Jorge Icaza y Joaquín Gallegos Lara, siendo estos muy abordados y descritos por diversos críticos como parte del corpus literario ecuatoriano de escritores del realismo social.  (Jiménez, 2015)

El avant-garde, de las primeras vanguardias, toman como inicio Europa y resuena en Hispanoamérica con no muchos escritores identificados en sus expresiones vanguardistas. Es tarea no tan fácil encontrar sus manifestaciones en las letras de escritores en tierras americanas de habla hispana.  Enfrenta el reto de categorizarlas el texto de Eva Lidia Oseguera, señalando una clasificación de autores representativos de la corriente.  El texto empieza ubicando al mexicano Arqueles Vela en la corriente del expresionismo que nace con el alemán Georg Tialk, pero las diversas clasificaciones de otros críticos sitúan a La señorita etcétera de Vela con el estridentismo (Rogero, 1998). El Expresionismo procura reconstruir la realidad antes que retratarla, expresando la angustia del mundo.  Luego se aborda al Cubismo donde, entre sus características el autor tiende a interpelarse así mismo, se retrata la realidad a través de varios enfoques simultáneos de percepciones y recuerdos, en este apartado se señala la obra La boina roja del panameño Rogelio Sinán como referente y esta obra además de recurrir a la técnica del cubismo se la señala también en otros estudios como surrealista (Seymour, 2011).  El futurismo con la exaltación de la máquina como prolongación del poderío del hombre, objetivismo de lo literario, destrucción de la sintaxis, se coloca como ejemplo la obra Andamios interiores de Manuel Maples, sin embargo, los críticos señalan a Maples y su obra como estridentista, con la consideración de ser el estridentismo un heredero local y mexicano del futurismo de Marinetti.   Del dadaísmo de Tzara con rasgos nihilistas y manejando planos antes no mezclables de palabras para reflejar destrucción y rebeldía, no muestra el texto de Oseguera una obra literaria representativa dadaísta, hace mención de un fragmento del ensayo El movimiento estridentista del mexicano Germán List, bien pudiese Oseguera asirse de la obra dadaísta del ecuatoriano Hugo Mayo como las poesías en la obra El Zaguán de aluminio.  

Sobre el ultraísmo y el creacionismo, el texto señala al creacionismo como la versión americana del chileno Huidobro del ultraísmo y éste a su vez es la versión española del dadaísmo francés.  El esfuerzo de la corriente creacionista es suprimir todo lo que aleje a la poseía de su pureza artística con versos de alta sonoridad musical, eliminando comparaciones comunes o muy trilladas.  El joven Jorge Luis Borgues fue plenamente identificado en Argentina como ultraísta a inicios de la década de 1920 (Ulloa) el texto de Osguera no lo señala. El surrealismo de André Breton basado en los estudios de Freud recurre a la crueldad y al humor negro con el fin de destruir todo lo sentimentaloide, el énfasis a la narrativa de asociaciones y recuerdos evocados por un personaje al ver un suceso conectado con ellos.  El texto nos invita a la lectura de un párrafo del cuento surrealista El árbol de la chilena María Luisa Bombal.   He pensado que el cuento “Sandwich” del ecuatoriano Humberto Salvador bien podría ser también de esta característica de surrealista, humor negro, evocación y recuerdo.  Es posible.  

El Estridentismo en el texto nos describe como un movimiento mexicano bien marcado con una propuesta nacional a las vanguardias europeas, mezclando varios ismos caracterizándose el estridentismo por la modernidad, lo urbano, el culto a la máquina, el rechazo a lo pasado.  Manuel Maples, Arqueles Vela, Salvador Gallardo, Luis Quintanilla y Germán List son los representantes fervientes de esta corriente.  ¿Es posible que también el resto de la obra del ecuatoriano Hugo Mayo pudiese tener cabida en este movimiento?

El texto de Osguera continúa describiendo el impresionismo o la novela psicológica, que es la reacción frente a los excesos del realismo; se cita en el texto a Azuela con la obra La luciérnaga.  ¿Podrían ser los cuentos de Pablo Palacio impresionistas también?

El texto de Osguera continúa luego categorizando como vanguardia a otras corrientes tales como al neorromanticismo, el colonialismo, el neorregionalismo, el indigenismo, el criollismo.   Y queda la inquietud de estar de acuerdo con esta clasificación o categorización de escritores de estas corrientes también como vanguardistas, siendo que en lo que compete a la literatura ecuatoriana los citados Icaza y Gallegos Lara, citados en el texto de Osguera como vanguardistas, en nuestro país se los considera como parte de un realismo evolucionado a la denuncia social, y en el caso de Icaza a la descripción indigenista, por la descripción del sufrimiento del indio ecuatoriano por su condición subyugada y de miseria en una sociedad injusta.  (Jiménez, 2015)

Omite el texto de Osguera, en lo que se refiere a representantes de la vanguardia en Ecuador, a Hugo Mayo, con sus obras Zaguan de Aluminio y Chamarasca,  sus escritos son de corte ultraísta y dadaísta.  Hugo Mayo fue citado en antologías como autor de la vanguardia en publicaciones de Mariátegui, Neruda, Huidobro, Jorge Luis Borgues.

 

Bibliografía

Jiménez, Á. D. (2015). Capítulo 3: Realismo Social. En Á. D. Jiménez, Literatura Ecuatoriana II. Desde el postmodernismo hasta la Generación del 60 (págs. 69-117). Loja: UNIVERSIDAD TÉCNICA PARTICULAR DE LOJA.

Rogero, N. M. (1998). Arqueles Vela: Máximo representante del movieminto estridentista de México. Obtenido de http://web.archive.org/web/20110929130151/http://www.ucm.es/BUCM/revistas/fll/02104547/articulos/ALHI9797220221A.PDF

Seymour, M. (27 de agosto de 2011). Obtenido de El cuento hispanoamericano: http://elblogdemara5.blogspot.com/2011/08/analisis-de-la-boina-roja-de-rogelio.html

Ulloa, O. (s.f.). Lakúma-Pusáki, revista virtual de poesía chilena y universal. Obtenido de www.poesia.cl: http://www.poesias.cl/ultraismo.htm

miércoles, 4 de enero de 2017

Comentario literario a “SÁNDWICH” de Humberto Salvador

 


Localización

“SÁNDWICH” es una narración de Humberto Salvador del cuentario Taza de Té, publicado en 1932. Este cuento es parte de la narrativa realista de la generación de los 30, sin embargo, se estima que también es parte del corpus literario de vanguardia del país, por los elementos raros del contenido de la historia y su desenlace.  

El ambiente descrito en el cuento es urbano, con personajes comunes en una ciudad como Quito: un joven testigo narrador, un vagabundo, pordioseros con guitarras, una vieja y su hija, un estudiante de medicina; todos ellos enmarcados en realidades sociales descritas como el hambre, las enfermedades, la tensión sexual, el ambiente bohemio, el crimen.

Hay en este cuento de Salvador una mezcla de protesta social en los retratos descritos de sus personajes y el ambiente en que se desarrolla la historia contada en sus letras con ciertas prosas poéticas en partes del texto que intentan transmitir emociones, sentimientos e impresiones.

 

Determinación del tema

Argumento:   Un narrador testigo relata que desde niño veía en la calle de su ciudad a un joven hombre vagabundo y luego llega a saber que era un poeta que escribía con muy escaza popularidad con composiciones que terminaban en su uso para cantores callejeros y sin mayor retribución económica, consumiéndose día a día en la pobreza.  Un día el poeta se desaparece del sector y luego se llega a conocer que su cuerpo sirvió para carne de sándwiches que se vendían a centavos en el sector.

Tema: Extrema pobreza y soledad que experimenta el ser humano como reflejo de la precariedad de los años 1920 del siglo XX en el Ecuador.

Palabra núcleo del tema: pobreza.

 

Determinación de la estructura

Este cuento urbano, de corte realista y con elementos de vanguardia está conformado en los siguientes aparatados:

La primera parte a) involucra el inicio de la narración por parte de testigo que relata conocer desde su infancia al hombre vagabundo melenudo, mal vestido, sucio que siempre se encontraba en el mismo sitio del sector en la ciudad de Quito y reflexiona sobre la cantidad de gente que debe vivir en condiciones de pobreza y de insignificancia.

La siguiente parte b) del cuento empieza cuando el narrador se entera que este vagabundo era un poeta, con composiciones para músicos callejeros, describiendo en esta oportunidad Salvador al ambiente de las tabernas, el alcoholismo, la soledad y la falta de amor, y la falta de recursos del poeta para alimentarse y seguir ahondando su pobreza.  Este apartado termina con la desaparición de un momento a otro del vagabundo y el vago recuerdo de él en las tabernas por las letras de sus canciones.

El apartado c) empieza con la venta de sándwiches en la ciudad a 5 centavos y los mejores a 10 centavos, una cifra aún para los años 1930 muy baja.  Estos sándwiches los vendían muchachos no correctos (muchachos equívocos) en todos los sitios de la ciudad y en las casas con gran acogida por la gente.

El apartado d) es cuando se descubre que los sándwiches eran preparados con carne de muertos desconocidos que el panteonero del cementerio facilitaba a sus cómplices en el negocio, y el cadáver del poeta fue uno de esos restos utilizados para el fin macabro.  

 

Análisis de la forma partiendo del tema

Apartado a)

El cuento empieza con un narrador testigo que conoce desde su infancia a un hombre de 28 años vagabundo, de quién conoce su nombre, pero prefiere mejor no nombrarlo porque lo considera insignificante, así mismo el narrador reflexiona que cuántos hombres y mujeres no padecerán de también de hambre y pobreza en el mundo como aquel vagabundo.  El autor procura a través de esta descripción del vagabundo promover reacción en el lector, no abordándolo con un mensaje de conciencia y reproche, sino a través de la narración de un joven frío y poco sensible que conversa sobre el hambre y la pobreza describiéndola como un hecho real y normal que más bien quiere evitar conversar por considerar un tema común y vulgar. El texto de este primer aparatado es en prosa narrativa abordada con carácter descriptivo de los hechos sin mostrar sensibilidad o conmoción por lo que está sucediendo.

 

Apartado b)

El narrador descubre que el vagabundo era poeta, que había intentado publicar sus composiciones y que no tuvo suficiente éxito quedando sus letras en ser recogidas por los músicos callejeros. Aquí el escritor hace una extensión del entorno de pobreza alrededor del vagabundo.  Una pobreza que además de material, también era moral, borrachos, tabernas, mujeres de la vida.  El escritor insiste en la pobreza en su relato señalando las limosnas en las calles, los piojos sobre el vagabundo, las arañas alrededor del pobre hombre y lo contrasta con las inspiraciones poéticas del vagabundo en medio de la miseria. Aquí el escritor da un giro en su narrativa y alimenta el relato con una prosa poética intentando transmitir emociones y sensibilidad a los hechos descritos: 

“...ahí está estilizada la melancolía de esta noble ciudad...”, “Ahí palpita el dolor del indio aplastado por la civilización de occidente.”, “...a través de la voz inarmónica elaborada con andrajo de entrañas...”, “...él sentía como el aniquilamiento rasguñaba sus huesos...”,  “...como había dejado retazos de su alma en sus pobres canciones...”, “¡Quién pudiera transfigurarse en el viento para encontrar al vagabundo!” .  

A pesar de estas frases y otras más que abordan la estética sensible en las palabras, Salvador las contrasta construyendo frases en el narrador con aires fríos y burlescos:

“Debían haber devorado los piojos su cuerpo como devoraron los versos su cerebro”, “mueca de payaso de feria”, “¿Cómo satisfaría este pobre diablo sus instintos sexuales?”.  

Mantiene el escrito una descripción siempre de la pobreza, tanto material como la del alma.  En una parte del texto contrasta como un claroscuro la forma de manifestarse la aristocracia con estos hechos condenándola como una “manía despreciable”.

 

Aparatado c)

La narración toma un salto de escena, desaparece el poeta vagabundo y empieza la escena con la venta de sándwiches por un grupo de muchachos no bien portados.  Esta forma de venta de emparedados son formas de trabajo de informales para llevar el sustento a sus casas y este oficio está dirigido para personas de escasos recursos económicos.  Sigue la pobreza y la escasez económica y moral marcando la pauta del relato del autor.

 

Apartado d)

El hilo del relato se retoma cuando el autor describe que los baratos emparedados de venta eran preparados con carne humana y entre los cadáveres encontrados por la policía estaba el cuerpo del poeta vagabundo desaparecido.  Un panteonero con un grupo de secuaces escondían y robaban los cadáveres de desconocidos para preparar los sándwiches.  El autor intenta despertar en el lector un repudio y que le asalte en la imaginación un cuadro de repugnancia con solo pensar en la práctica de esta rareza descrita. Humberto Salvador hace un desenlace del cuento con una sorpresa inesperada dejando marcado la impresión de un mal gusto inicial y una posterior reflexión a los cuadros de miseria humana y pobreza en el desarrollo de la historia contada.


 

Conclusión

Balance.   En resumen, este cuento de Humberto Salvador, es realista en cuanto describe el carácter urbano de cuadros sociales que existen en nuestro medio.  Un vagabundo, pobreza, guitarristas callejeros, gente inescrupulosa, ladrones como el panteonero y sus colaboradores.  El escritor se apoya en un narrador testigo, al que le inserta un carácter de indolente y frío, para describir una sociedad con la que el autor no está de acuerdo.  El relato toma un curso inesperado al final describiendo que el cuerpo del poeta vagabundo sirvió como elemento para los sándwiches que se vendieron en la ciudad.

Impresión personal.   Es una forma de relato muy organizado de que el escritor utiliza para describir la pobreza en varias facetas expuestas, miserias humanas, hechos macabros, hambre, vicios sociales.  De primera mano con un final sorpresivo y repulsivo, luego interiorizando su mensaje social una buena forma de mostrarnos un rostro del mundo real a través de un hecho de ficción, que luego uno se pregunta si cabría la posibilidad que alguna vez haya sucedido un hecho similar.  Considero que el autor es un maestro en la forma como inclina las letras, despierta en el lector sensibilidad social con el desarrollo de una historia con contenido y final raro, difícil de digerir inicialmente.


Puntos de lectura

“…hay una ciudad que debe seguir teniendo esquinas y sitios para la vida a pie. Lugares con sombra y luz, con ajardinamiento, para quedarse ...