lunes, 9 de enero de 2017

Análisis temático y estilístico del cuento “A la deriva” de Horacio Quiroga


 

Introducción

“A la deriva” Es un relato de Horacio Quiroga que forma parte de la publicación narrativa Cuentos de amor de locura y de muerte, libro de cuentos publicado en 1917.  El autor hace un énfasis de la fatalidad en sus escritos y este cuento va en esta línea marcada por el autor.  En este relato se narra una historia en el marco descriptivo de un paisaje local a orillas del río Paraná.  

El argumento del cuento estriba cuando un hombre en la selva es mordido por una serpiente, con mucho sufrimiento intenta llegar a un poblado cercano navegando por el río en su canoa para pedir ayuda y muere en el intento. El núcleo del tema es el sufrimiento físico de un hombre.

 

Desarrollo y análisis temático - estilístico

Quiroga es un escritor modernista que no utilizaba en sus obras narrativas términos muy regionalistas, sino un castellano claro para definir su argumento en la obra.  El relato de este cuento está comprendido en tres partes sustanciales: la primera parte empieza con el hombre mordido por la serpiente, llega a su rancho sufriendo y coge su canoa para ir por ayuda al poblado TacurúPucú.  La siguiente parte describe al hombre con angustia y dolor gradual recorriendo en la canoa el río.  Recrudeciéndose su padecimiento, se desembarca en busca de su compadre Alves en el camino y no lo encuentra, regresa a rastras a la canoa nuevamente para seguir su viaje.  La parte final del cuento es cuando el hombre empieza a sentirse mejor y llega a su mente evocaciones de personas que conocía en esas localidades, empieza a delirar y muere.

Este relato es una narración en prosa muy elaborada que logra ser claramente descriptiva del suceso a contar.  El narrador es omnisciente y en momentos ingresa al alma del protagonista y cuenta los hechos como viviéndolos.  Empieza la historia con un hombre encontrándose accidentalmente con una víbora que lo muerde en el pie, con su machete acaba con la víbora y con el dolor creciente va inmediatamente a su rancho.  Allí con ayuda de su mujer Dorotea intenta calmar su dolor con licor, pero en su garganta la percibe como agua.  El escritor va describiendo el avance gradual de la gravedad de la mordedura, del pie tomando la pantorrilla, luego la pierna y llegando a la ingle con hinchazón y dolor. La descripción vívida que hace el escritor de la resequedad de la garganta y el vómito llevan al lector a interiorizarse en el sufrimiento del protagonista de la historia llevándolo a compartir la angustia del hombre que resuelve ir en su canoa a lo largo del río a buscar ayuda en el poblado más cercano. El escritor ubica un espacio y le inserta un tiempo al relato para asignar en la crónica la distancia a la que se encuentra el sufriente de su salvación “...lo llevaría antes de cinco horas a TacurúPucú”.

La hinchazón y el dolor siguen creciendo en el relato mientras el hombre continuaba navegando en su canoa para acercarse al poblado. El escritor aumenta la tensión de la narración dibujando un cuadro de angustia cuando el hombre a rastras en una orilla intenta buscar ayuda de un antiguo camarada de la zona, del cual nos avisa la historia que no se hablaban por un disgusto desde hacía mucho tiempo atrás pero frente al dolor y temor a morir recurre a él.  Este hecho muestra un elemento más al lector, el protagonista vivía solitario en su zona, puesto que la única opción a cinco horas del poblado era su compadre en un punto cercano con el cual desde hacía tiempo no se relacionaban.  El relato se va intensificando cuando el protagonista no logra contactar a su compadre y vuelve a la canoa deslizándose a la deriva en el río.  Allí el escritor suma la angustia del protagonista en su dolor físico con una descripción crepuscular del ambiente, pintando el paisaje con colores negros y lúgubres en medio de la imponente selva recorrida por el Paraná “fúnebremente el río [...] bordeadas de negros bloques de basalto [...] el bosque, negro también.  [...] la eterna muralla lúgubre [...] agua fangosa.  El paisaje es agresivo, y reina en él un silencio de muerte”.

El escritor da un salto de repente a mostrar una mejoría imprevista del protagonista, el lector se ve dirigido a tener a suspirar como diciendo “al fin...” y mira la lectura con esperanza nacida de la pulsión de vida que yace en todo ser humano.  El relato dice que “antes de tres horas estaría en TacurúPucú “ y el escritor lleva de la mano al lector a los pensamientos de vida del protagonista en recordar a otro compadre, Gaona, que lo verá en el pueblo, a su anterior patrón míster Dougald, pensamiento que se suceden mientras la sensación de dolor desaparece y el relato dibuja a la canoa deslizándose sobre un ambiente de un bello atardecer en “olor de “pantalla de oro” que destilaba “efluvios de azahar y miel silvestre”.  La canoa se desliza velozmente y el cuadro final del escritor es una canoa dando vueltas alrededor de un remolino del río con el protagonista sintiéndose mejor y recordando a su ex patrón en el tiempo de su reminiscencia, su mente trae a otros personajes de su historia y hace un esfuerzo por recordar cuándo los habría visto, se corrige en el tiempo en su mente y de repente da el hombre su último respiro y fallece describiendo el autor el movimiento lento de la mano del sujeto en un cuadro final de muerte precedida por el delirio.

 

Conclusión – impresión final

El autor nos lleva de la mano en esta historia a vivir la tensión de los diferentes episodios del sufrimiento de un hombre que intenta luchar para sobrevivir y al final nos hace sentir a los lectores como si tuviésemos esperanza y luego de forma rápida nos avisa que era una ilusión, que el desenlace era morir irremediablemente. Horacio Quiroga en este cuento modernista usa del lenguaje claro y conciso en una narrativa de descripción gradualmente intensa, que va creciendo con el relato hasta llegar a un clímax, luego una calma de los sucesos en espera de un desenlace feliz e inesperadamente un golpe de timón al momento mostrando la consumación trágica de los hechos.  El cuento de Quiroga, “A la deriva”, es un relato maestro intenso de unos sucesos descritos en un espacio corto de tiempo donde se puede sentir la piel y el alma sufrida de hombre agónico llevando al lector a un final sorpresivo y de resignación.

domingo, 8 de enero de 2017

Vanguardias literarias, logrando identificarlas en los autores hispanoamericanos


 

Las primeras vanguardias literarias que se presentaron a inicios del siglo anterior: el expresionismo, el cubismo, el futurismo, el dadaísmo, el ultraísmo, el creacionismo, el surrealismo, el estridentalismo y el impresionismo, avanzan hasta casi mediados del mismo siglo en Europa, y se manifiestan por esas mismas épocas en Hispanoamérica con diversos autores enmarcados en esas corrientes; escritores que  mostraron su percepción y sensibilidad con obras que rompieron los cánones de las escrituras de sus antecesores.  

La segunda década del inicio del siglo XX con la primera guerra mundial como conflicto de escalada mundial nunca antes visto, los regímenes fascistas y totalitarios en el mundo que luego devinieron, el posterior desangre del mundo en la segunda guerra mundial en la década de 1940 y el progreso industrial y tecnológico de la época, fueron el marco y telón de fondo para que escritores que racionalizaban su entorno intentaran “torcerle el cuello al cisne”,  queriendo mostrar una estética no convencional con sus letras y la forma de exteriorizar sus pensamientos, nacidos con aires de inconformidad frente a un mundo que aparentemente progresaba en las máquinas, en la producción, pero que mostraba así mismo serias contradicciones y retrocesos sociales.  

La mexicana Eva Lydia Oseguera en su publicación en el año 2000, Historia de la Literatura Latinoamericana, retrata una categorización de autores hispanoamericanos en estas vanguardias, no siendo una tarea muy sencilla por la evolución literaria de sus autores asignados a la corriente.   Propone también en su clasificación del capítulo de las Vanguardias: al neorromanticismo, el colonialismo, el neorregionalismo, el indigenismo, el criollismo, donde  queda mucho menos difícil categorizar las obras y sus debido a sus líneas bien marcadas en los autores.  Nos encontramos con cierta sorpresa con autores ecuatorianos en el listado de Osguera para las vanguardias: a Jorge Icaza y Joaquín Gallegos Lara, siendo estos muy abordados y descritos por diversos críticos como parte del corpus literario ecuatoriano de escritores del realismo social.  (Jiménez, 2015)

El avant-garde, de las primeras vanguardias, toman como inicio Europa y resuena en Hispanoamérica con no muchos escritores identificados en sus expresiones vanguardistas. Es tarea no tan fácil encontrar sus manifestaciones en las letras de escritores en tierras americanas de habla hispana.  Enfrenta el reto de categorizarlas el texto de Eva Lidia Oseguera, señalando una clasificación de autores representativos de la corriente.  El texto empieza ubicando al mexicano Arqueles Vela en la corriente del expresionismo que nace con el alemán Georg Tialk, pero las diversas clasificaciones de otros críticos sitúan a La señorita etcétera de Vela con el estridentismo (Rogero, 1998). El Expresionismo procura reconstruir la realidad antes que retratarla, expresando la angustia del mundo.  Luego se aborda al Cubismo donde, entre sus características el autor tiende a interpelarse así mismo, se retrata la realidad a través de varios enfoques simultáneos de percepciones y recuerdos, en este apartado se señala la obra La boina roja del panameño Rogelio Sinán como referente y esta obra además de recurrir a la técnica del cubismo se la señala también en otros estudios como surrealista (Seymour, 2011).  El futurismo con la exaltación de la máquina como prolongación del poderío del hombre, objetivismo de lo literario, destrucción de la sintaxis, se coloca como ejemplo la obra Andamios interiores de Manuel Maples, sin embargo, los críticos señalan a Maples y su obra como estridentista, con la consideración de ser el estridentismo un heredero local y mexicano del futurismo de Marinetti.   Del dadaísmo de Tzara con rasgos nihilistas y manejando planos antes no mezclables de palabras para reflejar destrucción y rebeldía, no muestra el texto de Oseguera una obra literaria representativa dadaísta, hace mención de un fragmento del ensayo El movimiento estridentista del mexicano Germán List, bien pudiese Oseguera asirse de la obra dadaísta del ecuatoriano Hugo Mayo como las poesías en la obra El Zaguán de aluminio.  

Sobre el ultraísmo y el creacionismo, el texto señala al creacionismo como la versión americana del chileno Huidobro del ultraísmo y éste a su vez es la versión española del dadaísmo francés.  El esfuerzo de la corriente creacionista es suprimir todo lo que aleje a la poseía de su pureza artística con versos de alta sonoridad musical, eliminando comparaciones comunes o muy trilladas.  El joven Jorge Luis Borgues fue plenamente identificado en Argentina como ultraísta a inicios de la década de 1920 (Ulloa) el texto de Osguera no lo señala. El surrealismo de André Breton basado en los estudios de Freud recurre a la crueldad y al humor negro con el fin de destruir todo lo sentimentaloide, el énfasis a la narrativa de asociaciones y recuerdos evocados por un personaje al ver un suceso conectado con ellos.  El texto nos invita a la lectura de un párrafo del cuento surrealista El árbol de la chilena María Luisa Bombal.   He pensado que el cuento “Sandwich” del ecuatoriano Humberto Salvador bien podría ser también de esta característica de surrealista, humor negro, evocación y recuerdo.  Es posible.  

El Estridentismo en el texto nos describe como un movimiento mexicano bien marcado con una propuesta nacional a las vanguardias europeas, mezclando varios ismos caracterizándose el estridentismo por la modernidad, lo urbano, el culto a la máquina, el rechazo a lo pasado.  Manuel Maples, Arqueles Vela, Salvador Gallardo, Luis Quintanilla y Germán List son los representantes fervientes de esta corriente.  ¿Es posible que también el resto de la obra del ecuatoriano Hugo Mayo pudiese tener cabida en este movimiento?

El texto de Osguera continúa describiendo el impresionismo o la novela psicológica, que es la reacción frente a los excesos del realismo; se cita en el texto a Azuela con la obra La luciérnaga.  ¿Podrían ser los cuentos de Pablo Palacio impresionistas también?

El texto de Osguera continúa luego categorizando como vanguardia a otras corrientes tales como al neorromanticismo, el colonialismo, el neorregionalismo, el indigenismo, el criollismo.   Y queda la inquietud de estar de acuerdo con esta clasificación o categorización de escritores de estas corrientes también como vanguardistas, siendo que en lo que compete a la literatura ecuatoriana los citados Icaza y Gallegos Lara, citados en el texto de Osguera como vanguardistas, en nuestro país se los considera como parte de un realismo evolucionado a la denuncia social, y en el caso de Icaza a la descripción indigenista, por la descripción del sufrimiento del indio ecuatoriano por su condición subyugada y de miseria en una sociedad injusta.  (Jiménez, 2015)

Omite el texto de Osguera, en lo que se refiere a representantes de la vanguardia en Ecuador, a Hugo Mayo, con sus obras Zaguan de Aluminio y Chamarasca,  sus escritos son de corte ultraísta y dadaísta.  Hugo Mayo fue citado en antologías como autor de la vanguardia en publicaciones de Mariátegui, Neruda, Huidobro, Jorge Luis Borgues.

 

Bibliografía

Jiménez, Á. D. (2015). Capítulo 3: Realismo Social. En Á. D. Jiménez, Literatura Ecuatoriana II. Desde el postmodernismo hasta la Generación del 60 (págs. 69-117). Loja: UNIVERSIDAD TÉCNICA PARTICULAR DE LOJA.

Rogero, N. M. (1998). Arqueles Vela: Máximo representante del movieminto estridentista de México. Obtenido de http://web.archive.org/web/20110929130151/http://www.ucm.es/BUCM/revistas/fll/02104547/articulos/ALHI9797220221A.PDF

Seymour, M. (27 de agosto de 2011). Obtenido de El cuento hispanoamericano: http://elblogdemara5.blogspot.com/2011/08/analisis-de-la-boina-roja-de-rogelio.html

Ulloa, O. (s.f.). Lakúma-Pusáki, revista virtual de poesía chilena y universal. Obtenido de www.poesia.cl: http://www.poesias.cl/ultraismo.htm

miércoles, 4 de enero de 2017

Comentario literario a “SÁNDWICH” de Humberto Salvador

 


Localización

“SÁNDWICH” es una narración de Humberto Salvador del cuentario Taza de Té, publicado en 1932. Este cuento es parte de la narrativa realista de la generación de los 30, sin embargo, se estima que también es parte del corpus literario de vanguardia del país, por los elementos raros del contenido de la historia y su desenlace.  

El ambiente descrito en el cuento es urbano, con personajes comunes en una ciudad como Quito: un joven testigo narrador, un vagabundo, pordioseros con guitarras, una vieja y su hija, un estudiante de medicina; todos ellos enmarcados en realidades sociales descritas como el hambre, las enfermedades, la tensión sexual, el ambiente bohemio, el crimen.

Hay en este cuento de Salvador una mezcla de protesta social en los retratos descritos de sus personajes y el ambiente en que se desarrolla la historia contada en sus letras con ciertas prosas poéticas en partes del texto que intentan transmitir emociones, sentimientos e impresiones.

 

Determinación del tema

Argumento:   Un narrador testigo relata que desde niño veía en la calle de su ciudad a un joven hombre vagabundo y luego llega a saber que era un poeta que escribía con muy escaza popularidad con composiciones que terminaban en su uso para cantores callejeros y sin mayor retribución económica, consumiéndose día a día en la pobreza.  Un día el poeta se desaparece del sector y luego se llega a conocer que su cuerpo sirvió para carne de sándwiches que se vendían a centavos en el sector.

Tema: Extrema pobreza y soledad que experimenta el ser humano como reflejo de la precariedad de los años 1920 del siglo XX en el Ecuador.

Palabra núcleo del tema: pobreza.

 

Determinación de la estructura

Este cuento urbano, de corte realista y con elementos de vanguardia está conformado en los siguientes aparatados:

La primera parte a) involucra el inicio de la narración por parte de testigo que relata conocer desde su infancia al hombre vagabundo melenudo, mal vestido, sucio que siempre se encontraba en el mismo sitio del sector en la ciudad de Quito y reflexiona sobre la cantidad de gente que debe vivir en condiciones de pobreza y de insignificancia.

La siguiente parte b) del cuento empieza cuando el narrador se entera que este vagabundo era un poeta, con composiciones para músicos callejeros, describiendo en esta oportunidad Salvador al ambiente de las tabernas, el alcoholismo, la soledad y la falta de amor, y la falta de recursos del poeta para alimentarse y seguir ahondando su pobreza.  Este apartado termina con la desaparición de un momento a otro del vagabundo y el vago recuerdo de él en las tabernas por las letras de sus canciones.

El apartado c) empieza con la venta de sándwiches en la ciudad a 5 centavos y los mejores a 10 centavos, una cifra aún para los años 1930 muy baja.  Estos sándwiches los vendían muchachos no correctos (muchachos equívocos) en todos los sitios de la ciudad y en las casas con gran acogida por la gente.

El apartado d) es cuando se descubre que los sándwiches eran preparados con carne de muertos desconocidos que el panteonero del cementerio facilitaba a sus cómplices en el negocio, y el cadáver del poeta fue uno de esos restos utilizados para el fin macabro.  

 

Análisis de la forma partiendo del tema

Apartado a)

El cuento empieza con un narrador testigo que conoce desde su infancia a un hombre de 28 años vagabundo, de quién conoce su nombre, pero prefiere mejor no nombrarlo porque lo considera insignificante, así mismo el narrador reflexiona que cuántos hombres y mujeres no padecerán de también de hambre y pobreza en el mundo como aquel vagabundo.  El autor procura a través de esta descripción del vagabundo promover reacción en el lector, no abordándolo con un mensaje de conciencia y reproche, sino a través de la narración de un joven frío y poco sensible que conversa sobre el hambre y la pobreza describiéndola como un hecho real y normal que más bien quiere evitar conversar por considerar un tema común y vulgar. El texto de este primer aparatado es en prosa narrativa abordada con carácter descriptivo de los hechos sin mostrar sensibilidad o conmoción por lo que está sucediendo.

 

Apartado b)

El narrador descubre que el vagabundo era poeta, que había intentado publicar sus composiciones y que no tuvo suficiente éxito quedando sus letras en ser recogidas por los músicos callejeros. Aquí el escritor hace una extensión del entorno de pobreza alrededor del vagabundo.  Una pobreza que además de material, también era moral, borrachos, tabernas, mujeres de la vida.  El escritor insiste en la pobreza en su relato señalando las limosnas en las calles, los piojos sobre el vagabundo, las arañas alrededor del pobre hombre y lo contrasta con las inspiraciones poéticas del vagabundo en medio de la miseria. Aquí el escritor da un giro en su narrativa y alimenta el relato con una prosa poética intentando transmitir emociones y sensibilidad a los hechos descritos: 

“...ahí está estilizada la melancolía de esta noble ciudad...”, “Ahí palpita el dolor del indio aplastado por la civilización de occidente.”, “...a través de la voz inarmónica elaborada con andrajo de entrañas...”, “...él sentía como el aniquilamiento rasguñaba sus huesos...”,  “...como había dejado retazos de su alma en sus pobres canciones...”, “¡Quién pudiera transfigurarse en el viento para encontrar al vagabundo!” .  

A pesar de estas frases y otras más que abordan la estética sensible en las palabras, Salvador las contrasta construyendo frases en el narrador con aires fríos y burlescos:

“Debían haber devorado los piojos su cuerpo como devoraron los versos su cerebro”, “mueca de payaso de feria”, “¿Cómo satisfaría este pobre diablo sus instintos sexuales?”.  

Mantiene el escrito una descripción siempre de la pobreza, tanto material como la del alma.  En una parte del texto contrasta como un claroscuro la forma de manifestarse la aristocracia con estos hechos condenándola como una “manía despreciable”.

 

Aparatado c)

La narración toma un salto de escena, desaparece el poeta vagabundo y empieza la escena con la venta de sándwiches por un grupo de muchachos no bien portados.  Esta forma de venta de emparedados son formas de trabajo de informales para llevar el sustento a sus casas y este oficio está dirigido para personas de escasos recursos económicos.  Sigue la pobreza y la escasez económica y moral marcando la pauta del relato del autor.

 

Apartado d)

El hilo del relato se retoma cuando el autor describe que los baratos emparedados de venta eran preparados con carne humana y entre los cadáveres encontrados por la policía estaba el cuerpo del poeta vagabundo desaparecido.  Un panteonero con un grupo de secuaces escondían y robaban los cadáveres de desconocidos para preparar los sándwiches.  El autor intenta despertar en el lector un repudio y que le asalte en la imaginación un cuadro de repugnancia con solo pensar en la práctica de esta rareza descrita. Humberto Salvador hace un desenlace del cuento con una sorpresa inesperada dejando marcado la impresión de un mal gusto inicial y una posterior reflexión a los cuadros de miseria humana y pobreza en el desarrollo de la historia contada.


 

Conclusión

Balance.   En resumen, este cuento de Humberto Salvador, es realista en cuanto describe el carácter urbano de cuadros sociales que existen en nuestro medio.  Un vagabundo, pobreza, guitarristas callejeros, gente inescrupulosa, ladrones como el panteonero y sus colaboradores.  El escritor se apoya en un narrador testigo, al que le inserta un carácter de indolente y frío, para describir una sociedad con la que el autor no está de acuerdo.  El relato toma un curso inesperado al final describiendo que el cuerpo del poeta vagabundo sirvió como elemento para los sándwiches que se vendieron en la ciudad.

Impresión personal.   Es una forma de relato muy organizado de que el escritor utiliza para describir la pobreza en varias facetas expuestas, miserias humanas, hechos macabros, hambre, vicios sociales.  De primera mano con un final sorpresivo y repulsivo, luego interiorizando su mensaje social una buena forma de mostrarnos un rostro del mundo real a través de un hecho de ficción, que luego uno se pregunta si cabría la posibilidad que alguna vez haya sucedido un hecho similar.  Considero que el autor es un maestro en la forma como inclina las letras, despierta en el lector sensibilidad social con el desarrollo de una historia con contenido y final raro, difícil de digerir inicialmente.


sábado, 17 de diciembre de 2016

Realismo y Naturalismo en la literatura ecuatoriana de segunda mitad del siglo XIX


 

No hay propuestas muy claras de autores nacionales con estilos Realistas y Naturalistas enmarcados en la segunda mitad del siglo XIX hasta finales del mismo o inicios del siglo XX, salvo las novelas Cumandá y La Emancipada consideradas aún como partes del corpus literario “romántico”, sin embargo, vemos unas pinceladas de “realismo suavizado” en sus obras.  A La Costa de Luis A. Martínez (1904) es considerada como la primera novela de corte realista a inicios del siglo XX.  Conocidos por todos es la etapa del Modernismo donde resalta la “generación decapitada” por los años 1920 y luego el Realismo Social con “Los que se van” en los años 1930. Sin embargo, en los años que surge el Realismo y el Naturalismo en Europa y en Hispanoamérica, de mediados del siglo XIX hasta finales del mismo, son tenues las luces que se encienden en nuestro país en estas corrientes literarias. Vemos de forma pronunciada un salto del Romanticismo al Modernismo.  El Modernismo con influjo europeo en respuesta y oposición al exceso de sensiblería romántica que había dominado la escena literaria en su época inmediata anterior.  

El punto en cuestión es por qué no vemos las manifestaciones del Realismo y el Naturalismo en letras ecuatorianas en esos años.  Quizá una forma posible de entender esta ausencia es comprendiendo los motivos del Realismo y el Naturalismo surgidos en Europa a mediados del siglo XIX, en cuya época se encontraba ya consumada la revolución industrial y se había dado paso a una sociedad proletarizada cuyo peso de la economía era más urbana.   Y es en las sociedades citadinas donde la mecanización de la vida, el ritmo de las jornadas diarias de trabajo, expresan la configuración del hombre en ese ambiente, reproduciendo con más claridad sus formas urbanas de vida con sus vicios; los individuos reflejan su hábitat creado en comunidades, a veces hacinadas, reproduciendo con ello escenas de convivencia a veces duras y crueles. Los escritores realistas y naturalistas supieron reflejar la época en sus escritos como forma de desengaño a una sociedad que hablaba de sí misma como “progreso” por estar desarrollada con máquinas su economía.  

Para los años 1850 al 1900 en Ecuador, el posterior desarrollo de su época republicana era turbulento políticamente por la tenencia del poder de gobierno; las grandes mayorías de la población eran rurales y la proletarización urbana fue un fenómeno en el país a partir del siglo XX.  En los años 60 de la segunda mitad del siglo XIX las montoneras de Eloy Alfaro empiezan a luchar por un cambio social de una sociedad latifundista a una sociedad liberal.  La forma social de vida del Ecuador en esta época era ya muy distante de las situaciones que se daban en Europa, y aún de países como México; las discusiones del Ecuador no eran si el hombre era o no feliz en las ciudades que había creado, las discusiones eran si se podía o no construir una sociedad moderna que dejara realmente atrás los vicios de manejar el Estado como los territorios de la colonia. Escriben en el país en esa época Julio Zaldumbide, Remigio Crespo, Honorato Vásquez, José Peralta, Roberto Andrade, Luis Cordero Crespo entre otros, escribiendo entre ellos relatos indigenistas, ensayos políticos, historia, poesía romántica, pero no abordan temas realistas ni naturalistas. El contexto en el Ecuador para escritos realistas empieza a manifestarse mucho después en los años 1920, 1930 en adelante. Un escritor naturalista bien podría ser Pablo Palacio (1927), y quizá como realista opinan algunos la obra de Humberto Salvador (1930). El realismo social es manifiesto con Fernando Chávez (1927) y “Los cinco como un puño” (1930). En esos años el país ya generaba el marco para manifestaciones literarias de cortes realistas y naturalistas.

domingo, 13 de noviembre de 2016

Análisis temático y estilístico al Canto Primero del Libro Primero del poema épico Tabaré


 


Esta composición completa de más de 4500 versos se encuentra divida en Libros y estos a su vez en Cantos.  En el Canto Primero dividido en apartados numéricos I, II, III, IV, hasta el IX se puede entender como una composición estróficas de 4 versos, una forma de cuartetos; o cada apartado I, II, II, IV, etc se pueden considerar como composición no estrófica de 20, 32, 40, 44 versos sin un patrón definido más que por la idea concebida del relato en la estrofa de su canto épico-lírico.  

Los versos son en ritmo de un primer verso de arte menor de siete sílabas, heptasílabos, y luego tres versos de arte mayor de once sílabas, endecasílabos.  Mantiene ese ritmo durante toda la composición y la rima es asonántica siempre en los pares, en el segundo y cuarto verso, si se establece que son cuartetos de la estructura estrófica en este Canto Primero.    La rima usada en el Canto es asonántica, y es de palabras con sílabas tónicas en la penúltima sílaba y mantienen las vocales en el orden e – a en estas palabras graves que riman durante toda la composición, generando con esto un ritmo poético de versos simples de forma sostenida durante todo el canto.  Esto le genera musicalidad y armonía plana durante todo el canto épico.

Una característica de la estilística de la lengua que utiliza Zorrilla en su composición es de usar términos muy asociados con la localidad y paisaje guaraní de su flora y fauna.  Aborda con un canto épico-lírico toda la composición de una historia/leyenda de aventura y amor, dándole una dirección con carga de afectividad y fuerza en la descripción del relato.  Genera un paisaje paradisíaco prístino donde envuelve la trama del poema con su textura verbal.  

Las figuras literarias utilizadas en el poema están cargadas de prosopopeyas: El Uruguay y el plata vivían su salvaje primavera/, dibuja misterios/, río dormido/, tras él duermen las tardes y las lunas/.  Se destacan también las antítesis “¿Crepúsculo sin día? ¿Noche acaso/ que surgió obscura de la luz eterna?”, “fuego que encienden sólo las ideas;/más la lumbre se extingue, y una raza”, “Nacida para el bien, el mal la rinde; /destinada a la paz vive en guerra”.  Tramos de estrofas con versos con polisíndenton “Y las lomas los miran y el barranco;/ y el uruguay se empina y los observa,/ y los indios ocultos”. Las figuras pintorescas utilizadas reiterativamente son:  el paisaje “Es que tendido estaba/ en la playa desierta,/ cuando vio que cruzaba por las islas- del paraná-guazú, piragua inmensa”; la cronografía describiendo artísticamente el tiempo, momento o época “Nadie sabe los fríos/ que ha vivido el caique; pero cuentan/ que allá en el tiempo de los soles largos”; se encuentra en la composición prosopografía “Caracé, en cuyo cuerpo/ las heridas se cuentan/ como las manchas de la piel del tigre”; el retrato “¿Por qué bajo sus párpados/ brilla con luz siniestra/ la pupila pequeña y prolongada/ en que se encienden sus miradas fieras?”.  La figura patética de la interrogación también es parte de la composición para generar sentimientos de impotencia: “¿Qué fue esa raza que pasó sin huella?/¿Fue el último vestigio/de un mundo en decadencia?/¿Crepúsculo sin día? ¿Noche acaso/ que surgió obscura de la luz eterna?”, ”¿Acaso los bohanes/ la vencida cabeza/ alzan de nuevo, y su guerrera lanza/ del charrúa clavaron en la selva?/ ¿Acaso al otro lado/ del río como mar las humaredas/ se ven del indio querandí, y provocan del Uruguay la tribu turbulenta”.  El lenguaje tropológico muestra sinécdoques “el silbido de su flecha” por el “zumbido de la flecha”; el símil “En esa raza, en su excelso origen/ aún el vestigio queda,/ como el toque de luz amarillento/ que un sol que muere en los espacios deja”; el recurso de la  metáfora se extiende a lo largo del canto: “...,el horizonte cierra el mundo/Con un muro de piedra”; la adjetivación es constante en sus versos: “ojos siemprehuraños”, “tempestad lejana”, “luz siniestra” como recurso estilístico para darle fuerza a la descripción.  

El poema aborda como tema la historia de un mestizo de nombre Tabaré que nace de una mujer blanca que fue tomada por un cacique nativo guaraní en la época de la conquista española.  Tabaré mantiene una identidad aborigen, se encuentra y se enamora de una mujer hispana, Blanca, similar a su madre en tiempos que la presencia blanca iba creciendo en América y él es capturado por un español, Orgaz, quien lo libera luego, y en un intento de rescatar a Blanca en un ataque de indios a la colonia es muerto por Orgaz pensando que Tabaré era agresor de Blanca.

El poema es del período del Romanticismo latinoamericano cuando el espíritu nacional cedía paso a la nostalgia y los escritores como Zorrilla en su poema Tabaré se complacían con la antigüedad indígena, enjuicia la llamada “vida civilizada” confrontándola con el mundo natural.   El poeta Zorrilla de una forma magistral y mediante un estilo poético en su canto resalta la naturaleza prístina del paisaje alrededor del Uruguay y el Plata y sitúa una historia de amor que desemboca en tragedia.




Puntos de lectura

“…hay una ciudad que debe seguir teniendo esquinas y sitios para la vida a pie. Lugares con sombra y luz, con ajardinamiento, para quedarse ...